Viajando con Cristina

MOTOSTOP

Regresé a Otavalo, a las montañas camino a Colombia. Pero me quedé unos días allá, aproveché a pasear, conocer amigos y a vender mis fotografías en el mercado de Otavalo. Mientras esperaba que llegara mi amigo americano con su moto.

Tan solo llegar mi amigo Michel nos fuimos por la tarde a las cascadas, se nos hizo de noche pero aun y así nos bañamos bajo la luz de las estrellas.

Llegó el día de partir, y de nuevo le pregunté si podía acompañarle en su moto. Ya había hecho Barcostop, Camiónstop, Autostop y ya solo me faltaba hacer Motostop en mi viaje!!!!

Intentamos amarrar las mochilas en la moto, y decidimos ir juntos. Antes de subir le dejé claro que si se sentía incomodo conduciendo podía dejarme en el medio del camino que continuaría haciendo dedo… Pero aún así empezamos un viaje largo hacia Colombia.

10387219_10156284860605323_7946861400964557708_n copia

El espacio con todas las mochilas era limitado, el iba muy pegado al tanque y yo casi no tenia espacio ni para sentarme, pero, querer es poder, y sabía que lo conseguiríamos. Ya llevábamos horas en la moto y ya no me sentía las piernas…Necesitaba parar a estirar un poco, y aprovechamos a parar para comer algo.

12311199_10156284848420323_3952510562948740411_n

Por la tarde continuamos la conducción… pasamos por montañas hermosas… paisajes increíbles, la visión que se tiene viajando en moto es completamente diferente a ir en coche o autobús. Sentir el viento en tu cara, el frio y el calor, los paisajes a 360°. Cruzamos la frontera sin problemas. Ya estábamos en Colombia! Mi sueño de cruzar la frontera en moto se había cumplido. Ya estábamos tan animados que continuamos conduciendo. Y a cada pueblo que pasábamos decíamos, un poco más, y un poco más.

Ya se estaba oscureciendo y habían muchos militares por el camino… Algunos apuntando con su arma detrás de sacos de arena… El ambiente era pesado pero debíamos llegar a algún lugar para dormir. Llegamos a Pasto ya de noche, comimos algo y nos pusimos a buscar la casa del Couchsurfing que íbamos a dormir. Yon, un chico de Manizales que vivía con otros Colombianos. Todos con muy buen ambiente, gente muy creativa y abierta.

Los días que nos quedamos allá, aprovechamos la moto para ir a conocer la laguna verde, y otra laguna de cerca de Pasto.

El viaje con mi amigo había sido muy intenso pero debía seguir mi camino, y el, el suyo. Así que nos separamos de nuevo para seguir viajando.

El adiós es algo que forma parte del viaje. Hay que aprender a decir “hasta luego”, llevarte lo mejor de cada persona y los momentos compartidos, aprender de cada experiencia y del conocimiento de los demás, y luego conseguir guardar eso contigo y seguir el viaje llena de más sabiduría y vivencias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *