Viajando con Cristina

Mis primeros pasos por Colombia

Desde que estuve en Brasil en la eco-aldea Hare Krishna, ya me hablaron del encuentro indígenas que sucedería en Diciembre en Colombia, llamado Raices de la Tierra. Donde indígenas de todo latinoamerica acudirían al encuentro para compartir su sabiduría y compartir sus saberes y ceremonias todos juntos.

Me había propuesto desde hacia meses llegar a tiempo a ese encuentro. Estaba bien lejos todavía pero seguí caminando para acercarme mas a Bogota donde a pocos kilómetros de allá, se celebraría el encuentro. Antes, pase a hacer una visita a una amiga española que vivia en una vereda cerca de Buga. Vivía con su marido colombiano, su hermosa hija y rodeada de naturaleza… Los días allá fueron hermosos y me lleve el recuerdo conmigo y una semilla guardada de buscar un lugar parecido para vivir cuando acabe mi viaje.

Buga

Aproveche a conocer lugares de la zona y me fui a San Cipriano, un lugar muy autentico que solo se llega con las brujitas. Los hogareñas reutilizan las vías del tren todavía en funcionamiento, para llegar a su pueblo, y ¿como lo hacen? Colocan una tabla de madera con un agujero en la vía donde colocan una moto y la rueda sobre el agujero, arrancan la moto y se propulsan con el movimiento de la rueda sobre la vía. Es algo bien curioso, y sobretodo creativo. Al llegar allá, hay una comunidad Afro, con una cultura africana todavía conservada, compartiendo su cotidianidad con un hermoso río y con lindos parajes naturales.

Y ya que estaba cerquita, fui para Buenaventura, una ciudad portuaria muy importante de Colombia, pero con una desigualdad economica altamente exagerada. Cogí un barco y me adentre por la costa, lugares hermosos.

De regreso de mis días descubrimiento de lugares remotos de la zona, regrese para despedirme de Davinia, su marido y su niña, y me fui camino a Bogota.

Para salir de casa de Davinia solo se podía ir con la Chiva, son unos autobuses abiertos muy coloridos que se suelen usar en las veredas de Colombia. Solo pasa dos veces al dia y para avisar que va a pasar toca siempre la bocina para que todo el mundo puedo cogerlo. Cuando subes todo son campesinos, la música tradicional, los corridos, vallenato, rancheras… Por el camino, pararon unos militares a la chiva para reclutar gente para ser militares, intentaban convencerlos que era mejor poner a sus hijos de militares, que tendrían un salario para mantener a la familia. Lo vendían muy bien, hasta repartían unos panfletos y todo.

Desde donde me dejo la chiva camine hasta cruzar todo Buga para llegar a la nacional y hacer autostop. Era mi primer autostop en Colombia, puesto que hasta el momento había viajado en Motostop con el motero americano. Era extraño, estuve un buen rato en la carretera y nadie paraba… decidí caminar alejándome cada vez mas y mas del pueblo, nadie paraba… hacia mucho calor. Después de varias horas, una mujer paro. Muy amablemente me recogio y estuvimos hablando y hablando todo el viaje. Ella me explico que en esta zona no cogen a mujeres que hacen autostop porque se piensan que les van a echar escopolamina, y les van a robar. Y se preguntaran que s escopolamina. Es una droga extraída de una flor que anula la voluntad, te la aplican en la bebida o solo inhalada y te roban sin necesidad de forzarte. Esta bien para otro viajeros andar con cuidado con eso, sobretodo para las mujeres. Solo precaución.

La señora fue muy amable y me llevo hasta el peaje, luego ella cogía una dirección diferente a la que yo debía tomar para ir a Pereira. En el peaje me demore casi una hora, hablando con todos los camioneros para que me llevaran… No os podéis creer lo difícil que es hacer autostop en el sur del país. Aunque todo es cuestión de creer, confiar, y tener paciencia y preseverancia.

Por el camino pase por Pereira, fui por la noche a las termas de Santa Rosa de Cabal a bañarme bajo las estrellas, pase por Ibague a visitar un voluntario que fue a Mozambique. Me acogieron a su casa con su familia encantadora, su hermosa abuelita, comiendo platos típicos, visitando otras partes de Colombia, y sobretodo hablando todo el dia de Mozambique, de como están los niños de la escuelita, me enseño fotografías, los niños estaban cada vez mas grandes, pero siempre con sus sonrisas.

Y sin mas paradas me fui directa a aldea Eco Yoga Varssana. Donde seria en encuentro indígena…

 

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