Viajando con Cristina

Mi tierra

Sofi y yoMi tierra, de vuelta a mis raíces.

Hace meses que no escribo, quizás hará ya medio año. Muchas cosas han pasado en el viaje después del último incidente en el camión. Viajé por toda la cosa caribe de Colombia, por pequeñas veredas de agricultores, por eco-aldeas Hare Krishna, por una Universidad de Sabiduría ancestral, por una comunidad africana (Palenque), por reservas naturales… Por tierras indigenas, aprendiendo los tejidos tradicionales de los Ahuruacos. Pasé por mil y una aventuras, me robaron la cámara y el ordenador, uno de los primeros motivos por el cual dejé de escribir. Presencié un tiroteo. Compartí momentos inolvidables con gente del camino… Canté en la radio… Me bañé en más de diez rios…Después de todo…

Mis últimos días en Colombia los pase en la selva del Chocó, una de las partes más inhóspitas del país. Allá, mi amiga Lorena y yo, fuimos nombradas guardianas de la selva. Cuidamos la Reserva del Bembé, muchas hectarias de la selva protegidas por Ana Maria y su gran labor por la madre tierra.

Allá vivimos 21 días, con nuestras botas y nuestro machete, haciendo paseos nocturnos por la selva, conectándonos a la naturaleza… Es un lugar más mágico en el que estado, el que nos abrió las puertas para hacer un retiro espiritual improvisado. Viajando por nuestro ser hasta lo más profundo.

Un viaje duro, intenso, pero muy liberados. La selva nos hablaba, los sueños nos hablaban, y nuestro propio cuerpo nos contaba historias olvidadas. Morir para renacer. Renacer siendo otra persona, una persona nueva moldeable día a día.

Una noche soñé que debía borrar mi facebook, era una parte muy importante que nos arraiga al ego, nos hace formar un personaje de nosotros mismos, creado por nosotros mismos. ‘Me gusta’, cada fotografía subida, cada deseo de mostrar que somos. La única persona que debe saber quien somos en este mundo, somos nosotros mismos. Esa misma tarde me borré el facebook. Tuve algún momento de dudas por todas aquellas amistades que podría llegar a perder, amistades a las que nunca guarde otro contacto con ellas que vía facebook. Pero una voz dentro de mi hizo resonar la canción de Manuel Serrat diciéndome a mi misma ‘Si deverás me buscas me encontraras’. Eso me hizo creer que quien debiera volver a mi camino lo haría. Y confié en mi y en mi nuevo camino.

Unos días más tarde conocí a Gigi, una francesa que había viajado por España visitando algunas eco-aldeas y pueblos. Una tarde me contaba el secreto de los tejados, la típica ‘teula’ donde se ponen los ‘calçots’ (Una comida tradicional de catalunya), y me explicó como antiguamente las mujeres moldeaban las piezas en su pierna, de ahí su forma más ancha arriba y más estrecha abajo. No podía creer que yo no supiera eso. Me había ido tan lejos de mis raíces queriendo conocer otras culturas, sin llegar a conocer la mia propia. Así que en ese mismo instante decidí volver a mi tierra en busca de mis raíces.

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