Viajando con Cristina

Mi experiencia en la Escuela Waldorf Rosa d’Abril

Mi experiencia en la Escuela Waldorf Rosa d’Abril, fue super enriquecedora. Fue mi primer contacto vivencial con las escuelas Waldorf y todo era nuevo para mi. Hay tantas cosas que me sorprendian que al principio no entendía y poco a poco fui empezando a comprender. Y descubrir como detrás de cada acción se esconde un gran significado. No hay nada que se hace porque si, todo tiene un porque y un motivo y descubrirlo es la mágia de la escuela.

Hay muchas cosas que tuve que trabajar en mi misma. Por ejemplo la primera vez que un niño de 2 años se subió de pie en un caballito-balancin, mi primera reacción fue: Ohhhh Nooo!!! Baja de ahí! Con expresión de miedo en mi cara. Nosotros transmitimos el miedo y debía guardar mi más profunda calma dentro de mi, y tranquilizarme y confiar en el niño o tranquilamente levantarme y ayudarle a bajar del caballo con gran suavidad y confianza en el niño y sobretodo en mi y mis emociones.

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Otro de mis grandes aprendizajes es la observación parabólica. La maestra hace cosas, costa fruta, cosa, ordena, pero haga lo que haga siempre tiene una mirada de 360º, si quieres coser, a cada puntada, levantas la mirada unos segundos para rápidamente ver cada niño donde esta y que hace. La maestra Waldorf parece aparentemente que no esta haciendo nada, podríamos pensar, pero mira esa profe se pasa el día entero cosiendo mientras mi niño solo juega. Pero es mucho más allá de eso. La maestra esta dando un ejemplo, la maestra limpia, cose, corta fruta, hace cosas útiles para la vida, y mientras las hace las hace con amor y delicadeza. El niño aunque no lo parezca absorbe ese hacer. Y la maestra además de estar dando un ejemplo para el niño siempre esta en constante observación del niño. Y siempre con una mirada sin juicios.

Algo que me sorprendió de los niños a la hora del patio. Ningún niño te pedía que lo subieras al columpio. Los que no se sentían capaces simplemente apoyaban su barriga en el columpio y experimentaban el movimiento desde ese punto. Ninguna maestra los sentaba. Los niños actúan según sus posibilidades y su confianza, y poco a poco veía como un día un niño conseguía sentarse solo porque se sentía preparado para hacerlo. La autora Emmi Pikler ha hecho muchos estudios de como el niño debe moverse en Libertad y como no necesita de nuestra intervención para aprender. Es muy interesante poder ver en los niños esa confianza en el movimiento. Ver para creer.

Otra de las cosas que aprendí es sobre los límites. A veces creemos que una escuela libre los niños pueden hacer todo lo que quieran, y no es así. Nosotros como adultos tenemos el deber de dar calidez, protegerlos y generar un ambiente idóneo para que el pueda desarrollarse de manera libre, aprender por si solo, experimentar, etc. Pero si debemos marcar unos límites. Hay que tener la seguridad dentro de nosotros mismos de que queremos y trasmitirlo al niño. Si es la hora de hacer pipi, aunque no tengan pipi, con seguridad guiarles para que lo hagan… aunque el niño no quiera dormir, darle ese espacio para descansar, etc.

Y muchas cosas más que aprendí y ahora mismo quizás ni si quiera soy consciente pero esta dentro de mi. En la vida, nunca se deja de aprender.

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