Viajando con Cristina

Las montañas de Ecuador.

Llegué a Otavalo. Aqui el ambiente es totalmente diferente. Ya salí de la zona más cálida, africana, y de los hogareños de sangre caliente, para llegar a las montañas frías, de tierras indígenas, y gente tranquila.

Otavalo

Otavalo es un lugar mágico. Hay cascadas y lagos que visitar a los alrededores. Algunos se puede llegar incluso a pié desde la ciudad. Otras tomando un pequeño autobús. Y el pueblo de Otavalo en si es muy hogareño, pequeño, con gente muy amable y con un gran mercado los domingos. Da para perderse un tiempo por allá.

Mercado Otavalo

Allá conocí una alemana que necesitaba ir a comprar cacao a la selva para hacer chocolate organico para vender en el mercado. Me explico que habían unas fiestas en Tena, una de las ciudades cerca de la selva donde compraría el cacao y me pidió se quería acompañarla. Sin pensarlo mucho, pasaron un par de días y ya estábamos de camino a la selva. Fuimos la mitad del camino en autostop y la otra mitad en autobús. En Ecuador es fácil hacer autostop, pero la zona de la selva no hay tanto transporte así que no nos quisimos arriesgar. De todas formas en Ecuador el transporte es bastante barato, normalmente se calcula como 1usd a cada hora de viaje. Si vas a viajar 8horas más o menos el pasaje saldrá por 8usd.

Llegamos a Tena! En plenas fiestas del pueblo. Allá había para hacer cayak, puenting, música, fiesta, y todo gratis por las fiestas. Íbamos a quedarnos solo para fiestas pero acabamos alargando nuestros días allá hasta pasar de la semana…

Fiestas de Tena

Una de las noches, conocí a Michel, un americano que viajaba en moto y iba dirección a Colombia. El era el tipico americano loco, divertido, todo el tiempo haciendo bromas, y rápido tuvimos buen feeling, le pregunté si no me aceptaba como acompañante en su moto para cruzar la frontera y su respuesta fue: Como es tu mochila?

Después de esa pregunta no hablamos más sobre el tema de cruzar juntos la frontera para Colombia, pero si quedamos en vernos en las montañas, en Otavalo, de camino a la frontera.

Cada vez conocíamos a más gente. Un día escuché a hablar de un proyecto dentro de la selva, de una familia que hacía permacultura y necesitaban voluntariados. Me decidí ir para conocer. Eran una pareja con sus 3 hijos. Con cultivos de cacao y todo tipo de plantas medicinales. Pasé una noche con ellos aprendiendo tantas cosas. Un proyecto bien bonito al que les dejo el contacto por si van por allá: Pueden buscar a Victor en facebook.

Tena

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