Viajando con Cristina

Ecuador! Un país más por descubrir.

Ecuador es un país pequeño, pero tiene todo. No me quería entretener mucho porque quería llegar en Diciembre a un encuentro indígena en Colombia. Pero estuve un mes paseando por las playas del pacifico, la montaña y por la selva.

Manglares Las Peñas

Primero fui a las peñas, en la costa pacifica. Un lugar increíble, visité los manglares más altos del mundo. Las playas no eran tan maravillosas pero había muchas comunidades y poblaciones a las que solo se accede por lancha, lugares muy auténticos. La gente era más africana. Por la zona había tribus de los antiguos esclavos que consiguieron escapar y formaron comunidades aisladas.

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Escuché en las peñas que el lunes habrían unas fiestas en limoncillo, una isla cerca de allí. No lo pensé dos veces para ir hacía allá. Cuando llegué estaba la isla lentísima de gente, música por todos lados, danzas, tambores, y la virgen que todo el mundo iba a visitar. Todos los barcos decorados con flores… era muy bonito. Aunque hacía mucho calor, y yo iba con mi mochila y con todas mis cosas a mi espalda.

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Comí algo con unas amigas ecuatorianas que hice, y me decidí volverme al pueblo de más atrás, porque allá no había ningún lugar para dormir. Ecuador era algo caro para los hospedajes, así que decidí ir a la estación de policía y pedir para poner mi tienda en su jardín.

Los policías fueron tan simpáticos, no solo me dejaron poner mi tienda sino que me dieron una habitación para mi sola con aire acondicionado. Las habitaciones eran todas en contenedor rehabilitados para ser habitaciones. Incluso el cuartelillo donde ponían los prisioneros provisionales era un contenedor rehabilitado.

Me acogieron muy bien, me senté con ellos para que me contaran historias. Pasé toda la tarde escuchando batallas de los policías. Cuando llegó la noche, la cocinera de la comisaria le habían dado día de fiesta así que me propusieron si quería cocinar para ellos. Y bien, así hice, cociné para toda la comisaría, para unos 15 policías. Y comimos todos juntos echando unas risas.

Llegó la noche y me fui a “dormir”. O lo que pude… a media noche trajeron un preso, pasó toda la noche gritando que iba a matar a los policías. Insultando a toda la familia entera de cada uno. Una locura. Al día siguiente me explicaron la historia. Y resulta que el preso le abrió la cabeza a un policía con un golpe de silla, y le hizo 8 puntos. Después de eso los colegas no tuvieron miramientos para darle duro y meterlo preso.

Al día siguiente me llevaron en coche hasta el puerto para coger el barco, incluso viajé con uno de los policías hasta las montañas. Una vez allí nos separamos y seguí mi camino.

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Cuando viajas sin dinero, esta bien tener siempre una tienda de campaña o una hamaca para pedir a la policía, a las escuelas o a la gente local para dejarte un espacio para dormir. Si viajas sola todavía es más fácil conseguir dormir gratis en algún lugar, la gente colabora mucho. Y sino siempre te puedes alejar un poco de la comunidad y dormir en la naturaleza.

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