Viajando con Cristina

¿Cómo salí de la selva?

El hambre me apretaba la barriga, llevaba todo el día sin comer así que decidí intentar coger algunos mangos del árbol. Estaban muy arriba y bien difícil de coger, entre mis intentos un indígena de otro poblado me preguntó que hacía. Yo le dije que tenia hambre por eso estaba intentando coger algún mando. Me pidió que parara y le acompañara, allí me ofreció pescado, todo el que quisiera.

No hay hambre en la selva para el que sabe cazar. No hay hambre en la selva para el que sabe pescar, No hay hambre en la selva para el que sabe cultivar. Pero si fui muy consciente que el dinero no se come. Sentí la vulnerabilidad de alguien que nació en la ciudad. Y eso me empujó más y cada ves más hasta día de hoy a querer aprender a subsistir, a sobrevivir, a ser auto suficiente, y no depender del dinero ni de los demás. Se que será difícil cazar como ellos, pero si aprender las técnicas necesarias para sobrevivir en una situación así, aprender de lo que nos da la naturaleza y como aprovecharlo.

Leopardo

Anocheció y el pequeño leopardo estaba atado a un árbol muy cerca de la hamaca. No había nadie y estaba muy calmado. Me decidí a tocarle un poquito la cabeza. Estaba tranquilo y su pelaje era tan suave… Era enternecedor. Sentí mucha pena de tenerlo amarrado allá, me daban ganas de soltar la cuerda. ¿Pero que iba a conseguir con eso? Al llegar la noche sentí inseguridad, dormía fuera de la casa y no sabía si la mama del bebe leopardo vendía a por el… Y por si fuera poco yo tenia el olor en mi mano… Durante la noche, cada movimiento me hacía despertar… No tenía nada para protegerme. Sin paredes, sin un arma… Solo yo y mi hamaca.

Al amanecer llegaron los brasileños, ellos estaban muy asustados, habían regresado del poblado indigena del entierro de Piracuman y traian malas noticias. Durante la reunión en la cual Piracuman enfermó y murió, estaban teniendo una discusión, entre indio y blanco, algo le hizo enfadar y tuvo un infarto al corazón. Hacía tiempo que sufría de corazón, y no tomaba su medicación, su salud estaba muy inestable pero cualquier cosa le podía ponerle entre la vida y la muerte y así fue. La muerte de Piracuman no fue lo peor de toda la historia. Todos los grandes caciques de todos los poblados que estaban en la ceremonia decidieron acusar al blanco de la muerte de piracuman. Era como una acusación de asesinato. No podía creer todo lo que estaba pasando.

Oca Koikuru

Me pidieron que me escondiera para no relacionarme con toda la historia, además de todo yo estaba con mi visado expirado, y sin permiso de la FUNAI para entrar en tierras indigenas. La FUNAI es una organización de protección al indígenas, y nadie puede ir a la selva sin tener permisos de la FUNAI. Normalmente tienes que hacer un proyecto o algo especial para que te dejen entrar. O en el caso del resto de blancos y turistas: Pagar mucho dinero.

Pinturas con jenipapo

Era el día de la ceremonia de Kwarupe y todavía nadie sabia si se celebraría o no. Nunca había pasado que alguien muriera en medio de la ceremonia de los muertos, y menos alguien tan importante como un cacique. Pero había indígenas que venían de muy lejos para participar en la ceremonia, había indígenas de más de 7 poblados diferentes.

kwarupe koikuru

Se decidió continuar la ceremonia, había mucha gente que había venido de lejos, la ceremonia debía continuar a pesar de la perdida.

Y como en la otra ceremonia empezaron los lloros. Cada familia llorando al tronco que representa la persona que murió hace meses o años hasta que la familia decide perder el luto. Así se pasarían toda la noche hasta el amanecer. Al día siguiente empezaba la lucha. Yo todavía seguía medio escondida para no crear más problemas. Solo salia de mi escondite para buscar más comida o para ir a bañarme a la laguna. Tomé algunas fotos de lejos pero intentando pasar siempre desapercibida.

La ceremonia acabó. Todos los blancos empezaron a retirarse, los carros, las avionetas… todos se empezaron a ir y quedamos solo los últimos blancos acusados de asesinato y yo. La situación era muy tensa. Ellos me dijeron que podía regresar con ellos en el carro, con eso estaba tranquila para salir de la selva, pero tampoco tenia tan claro si les dejarían salir. Mi mochila ya estaba en su coche pero todavía debían hacer el juicio para ver que pasaba con toda la situación.

Nunca se me borrara la imagen de la cabeza… Todos los caciques de todos los poblados indígenas, desnudos, con sus ornamentaciones, con sus cuerpos grandes y gordos. Recuerdo uno de los caciques con un sombrero de piel de leopardo… La reunión duró horas. Era como un juicio en un lugar sin leyes. En la selva no se rigen por las leyes de Brasil, están acentos, tienen sus leyes propias y iban a usar sus derechos.

Los indígenas sabían muy bien lo que querían, estaban todos enfadados y heridos, no solo por la muerte de Piracuman sino por el trato que siempre se le da al indígena, parecía que estaban sacando todo el sufrimiento de los antepasados con la situación de la muerte del cacique. Las energías del lugar eran muy fuertes… mucha tensión… Aquel momento era como estar en una película, era medio surrealista. Por un momento imaginaba la imagen de 5 blancos cocinados en una grande olla. Aunque ni mucho menos iba a ser así, los indígenas tienen mucha cabeza y querían solucionar las cosas dando a mostrar el respeto que ellos quieren tener. Haciéndose respetar a ellos, su cultura y sus tierras. La reunión ya duraba horas… se estaba haciendo tarde y no quería dormir de nuevo allá sin saber que comer…

De repente unos indígenas me avisaron de un autobús. La FUNAI había proporcionado un autobús gratuito para ayudar a las comunidades cercanas que no tenían comunicación por rio para poder asistir a la ceremonia. El autobús estaba completamente lleno, pero no me importó, corrí a por mi mochila y casi con el autobús ya en marcha subí. Me senté en medio del pasillo y con una gran sonrisa sentí como si fuera el final de una película de acción… solo faltaba la música empezar a sonar…

Ya estaba camino a la civilización…

El camino no sería tan fácil, estábamos lejos de la civilización moderna… las carreteras eran caminos de tierra en medio de la selva… Esa noche no conseguiríamos llegar a Canarana. Dormimos en medio de la selva en el camino. En un pequeño poblado de dos casas, solo llegar los que vivían allá se fueron directos al rio a pescar algo de comida para nosotros. Pasamos la noche con ellos, durmiendo en su casa en unas hamacas. Muy temprano por la mañana arrancaríamos para llegar en el mismo día a la ciudad, bueno, al primer pueblo fuera de la selva.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *