Viajando con Cristina

Ceremonia de Yagé

Salimos de la eco-aldea, Aldea Feliz, Juanma, Julian y yo hacia el norte.
La primera parada seria Rio Claro, un parque natural que nos recomendaron mucho. Salimos de autoestop, yo fui en el carro de Juan Esteban, un aldeano que iba para Medellin y los chicos fueron con mil y una aventuras montados en mulas, carros, camiones de cerdos y otros transportes mas! Los días en Rio Claro fueron relajados, compramos una ollita, y acampamos y cocinamos cada día en la leña. Dábamos paseos por el río, por el bosque. Un lugar hermoso, con un río limpio y claro como el nombre lo dice.
Decidimos ir hacia Medellin puesto que Julian tenia familia allá y yo tenia amigos para visitar. Hacer dedo en esta parte del país es bien mas fácil, a los 5 minutos de pararnos en la carretera paro una mula. Ellas no necesitan ser preguntadas, ellas paran para que te subas detrás. Viajamos horas y horas bajo el sol atrás del camión hasta llegar a las afueras de Medellin.
Allí nos separaríamos, yo iba a la vereda de Santa Helena a visitar a mi amigo Rodrigo. Sin saberlo…el no estaba allá sino en Bogota, pero con toda la amabilidad del mundo me abrió las puertas de su casa. A mi gran sorpresa quien me recibiría era un Taita del Putumayo. Los taitas son indigenas respetados con tienen el poder de la curación, realizan ceremonias de Yagé. En la casa compartiría espacio con unos queridos amigos del salvador que venían de lejos para sanarse con el taita y la ceremonia del yahe. Hasta día de hoy, todavía no se la diferencia ente la Ayahuasca y el Yahe, pero debía comprobarlo por mi misma, así que los chicos fuimos con el taita a su ceremonias al día siguiente de llegar. La ceremonias se hacia en una Maloca, las casas tradicionales de techo de paja. La ceremonia fue impresionante, el taita trabajaba muy bien en la sanación de las personas que participamos.
Recuerdo que eramos muchas personas, casi todo el mundo eran jóvenes de la ciudad de Medellin con energías muy cargadas. Empezamos uno a uno con la primera toma, primero los hombres y mas tarde las mujeres. El taita nos hacia repetir unas palabras antes de tomarlo, y nos daba un vaso de agua para enjaguar la boca del fuerte sabor del remedio. Habia todo de colchones y mantas por el suelo al rededor de la hoguera. Pocos minutos después de la toma la gente ya empezó a vomitar, hubo un momento en el que había mas gente fuera de la maloca que dentro. Todo el mundo estaba vomitando, algunos empezaban con gritos, otros convertidos en mono, otro empezaba a dibujar, otro a reír, otro a delirar, otros a dormir… Era una locura. Yo permanecía sentada en frente del fuego con la mirada concentrada en las llamas… flotando… me sentía con mucha paz y tranquilidad… y preocupada cada vez que veía alguien vomitar con tanto dolor, guitar con tanta angustia… sentía que la gente a mi alrededor sufría y yo no podía hacer nada, mas que mirar el fuero… no era capaz de moverme, solo permanecer allí.
De repente el taita cogió el tambor y empezó a hacer unos cánticos, en el primer golpe mis ojos se volvieron para atrás y empece a tener visiones. Visiones de mandalas con colores morados, alilados, unos colores muy especiales, únicos.
Viaje en mis sueños, regrese a sueños pasados que había tenido y me di cuenta que sueños que nunca entendí se cumplieron, me aparecieron antiguos sueños visiones. y empece a ver ese momento entrelazado con mis sueños. Mis sueños eran reales y mi realidad era un sueño. No puedo explicarlo. Era algo extraño pero la planta me estaba hablando de que escuchara a mis sueños porque me revelarían cosas de la vida que debía escuchar. Días antes tuve un sueño en el que caminaba y a mis pasos crecían plantas y flores, crecían a la velocidad de los documentales que los ponen en cámara rápida y me admiraba de que mis ojos pudieran ver esos. Hay sueños que no podemos entenderlos cuando los tenemos, el significado nos llega de a poco, lo entendemos a medida que pasan los días.
Solo al final de la noche, me levante y salí a vomitar, vomite rápido, sin dolor y la cantidad exacta que había ingerido. Fue algo extraño puesto que después de ver a todo el mundo vomitar con tanto dolor, con tanta fuerza, lo mio parecía un pequeño eructo. Pero yo debía vivir mi proceso, así que así hice. Me acosté y me tape con la manta. Pasamos la noche en la maloca hasta el amanecer.
Al día siguiente de la ceremonia fue un día tranquilo, el cuerpo se queda extraño porque tu cuerpo vivencia muchas emociones y sensaciones. No hicimos nada en todo el día. Tan solo estar tranquilos.
Al dia siguiente llego mi amigo Rodrigo y nos llevo por el monte a buscar hongos alucinógenos. Aunque yo no quería tomar mas medicinas, tenia curiosidad en acompañarlo, pasamos muchas horas bajo el sol, en paisajes bonitos, en buena compañía y aunque no encontramos los hongos que buscábamos encontramos algo mejor que fueron unos hongos comestibles con los que hacer una buena tortilla!
Los días fueron maravillosos pero debíamos avanzar para el norte!

2 pensamientos sobre “Ceremonia de Yagé

  1. Robot tagliaerba senza filo perimetrale

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