Viajando con Cristina

Bogota, el caos, la contaminacion y las horas en el trasmilenio

Llegue a Bogota, una ciudad con hermosos rincones, pero no deja de ser un lugar caótico, con mucho trafico y contaminación.
Aprovechando que estaba por la ciudad aproveche para organizar una cena de Amigos de Mozambique. Os hago un pequeño inciso, viví 4 años en Mozambique donde empece un proyecto de un Centro Cultural para la comunidad local. Allá pasaron bastantes voluntarios y entre ellos algunos Colombianos. Por eso quise aprovechar la ocasión y hacer un encuentro de voluntarios e incluso posibles interesados en ir a Mozambique. Tras mi sorpresa fuimos mas de 10 personas. Entre ellos vino un Mozambiqueño, un Makua! Tres voluntarios Colombianos que habían estado en Mozambique, una hace casi 4 años y los otros dos hacia tan solo 2 meses. También eramos dos españoles que también habíamos estado allá. Un español misionero que había vivido mucho tiempo en África y varios interesados en África y en quizás ir de voluntarios. Fue algo hermoso, cocinamos comida monzabiqueña, chima con matapa con leche de coco y manteca de almenduim. Tocosado con manga verde… Fue una noche hermosa.
Al día siguiente me fui a Bossa y Santa Fe, uno de los barrios periféricos de bogota donde se encuentran todos los desplazados y desmovilizados por el comflicto de la guerrilla y los paramilitares. Fui a visitar el proyecto de David, el tío de mi mejor amigo, misionero que acudió a la cena de Mozambique. Allá pude conocer otra realidad de Bogota y sobretodo otra realidad del país. Era un barrio de una extensión inmensa, llena de pisos de construcción rápida, pisos pequeños de tan solo 16m2 donde en cada uno convivían familias enteras. Ademas de la dureza de haber sido desplazados de sus casas, de sus pueblos que fueron invadidos por el conflicto, ahora tenían que compartir el barrio con los desmovilizados, los que ya habían dado el bajo a las armas. A pesar del intento de paz, siempre se viven conflictos. David podía contarme historias en las que cuando había una pelea le llamaban para mediar, y solo cuando se ponía peligroso llamaba a la policía. La gente del barrio le respetaba mucho por ser padre, poder dar la misa, y por compartir la palabra de dios. Ademas de ser un hombre admirable, conocido por todo el mundo y respetado por todo el barrio. Callejeamos por todos los lugares, mientras me explicaba historias y proyectos que tenia entre manos. En una de las callejuelas que pasamos, al fondo de la calle vi a unos muchachos pasarse droga entre las manos. Me asuste puesto que no era una calle muy abierta, pero decidí permanecer en calma y hacer lo que David hiciera. El continuo caminando como si no pasara nada. Solo cuando pasamos a los muchachos me confeso que eran bandas criminales del barrio y que cuando están todos juntos el no habla con ellos porque son peligrosos… Casi se me callo la gota fría. Pero todo estuvo bien, todo formo parte de una vivencia, de una experiencia de conocer la vida y verla con mis propios ojos, ver que el mundo tiene lo bueno y tiene lo malo, no puede ignorarse ni el uno ni el otro, ni podemos cerrar los ojos ante las cosas de la vida.
Bogota me resulto una ciudad pesada, así que después de hacer la cena, conocer las periferias y dar unas vueltas en bicicleta por los parques, decidí irme a una eco aldea un poco mas hacia el norte. Aldea Feliz. Me había hablado de ella en el encuentro indígena, y sabia que necesitaban voluntarios, así que decidí irme para allí sin dudarlo!

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