Viajando con Cristina

BarcoStop

Hace ya un año decidí dar la vuelta al mundo. Fue una decisión que se le podría decir ‘de un día para el otro’.
Estaba viviendo en Mozambique desde hacia ya 4 años y tuve algo dentro de mi que me hizo tomar esa decisión sin pensarlo dos veces. Podría haber pensar con la cabeza, con la razón, con eso que tenemos ahí arriba que controla nuestras decisiones a través del miedo y las presiones sociales, religiosas, familiares, etc. Me hubiera empezado a preguntar ¿Cuando dinero necesito para dar la vuelta al mundo?, ¿Cuanto tiempo tardaré en ahorrar tanto dinero? Y cuando acabe el viaje, ¿De que viviré? Hay miles de preguntas que se vienen a la cabeza. Pero yo no quise escuchar ninguna de ellas, quise escuchar a mi corazón y ese me decía, vete! Vuela! Siente y se libre!

Normalmente cuando hay tiempo no hay dinero y cuando hay dinero no hay tiempo. Así que debía empezar a jugar con mi moneda más preciada, mi tiempo.

Decidí probar suerte y intentar hacer aquello que le llaman ‘BarcoStop’. Si, lo habéis leído bien! ‘BARCOSTOP’. Así que me fui a Canarias a hacer dedo en el puerto. La idea cruzar el Atlantico, destino: cualquier lugar.

Puerto Barcostop

Pasé tres hermosas semanas en Canarias, pasando los días en el puerto buscando veleros que pudieran cruzarme el atlántico. Me lo tomé con calma y me dí tiempo para disfrutar de Canarias, dar la vuelta a la isla, y hacer muchos amigos con los que compartí la mayoría de mi tiempo allí. Esa parte fue importante para ganar fuerzas para seguir intentando encontrar barco, algunos días no era fácil y el optimismo era la única moneda que tenia en mi bolsillo.

Busco Barco

De pasar tantas horas en el puerto empecé con un amigo alemán un reportaje sobre historias del puerto, historias increíbles donde descubres que hay otro mundo paralelo donde la gente realiza sus sueños, conocí familias que iban a cruzar el atlántico con sus hijos. Una pareja viajando por el mundo con un velero y sus bebe. Un joven que había construido su barco con sus propias manos. Y la historia de otros barcostoperos que decidían cruzar el Atlántico cuando nunca habían subido a un barco. Soñar es gratis y yo estaba acompañando tantos sueños en aquel puerto.

Finalmente conseguí un barco. Marc, el capitán del barco, de origen frances y de nacionalidad casi marina, trabajaba llevando barcos y esta vez tenia que llevar un lindo velero de 12metros hasta Rio de Janeiro para entregarlo a su dueño, y el solo no podía travesar el Atlántico así que como los animales haciendo simbiosis, el me ayudó a mi y yo le ayudé a el.

A los dos días embarcamos Marc, el capitán, Lucas, otro barcostopero y yo en un pequeño velero de 12metros dispuestos a cruzar el oceano.

5 pensamientos sobre “BarcoStop

  1. Carla

    Cristina, que lujazo haberte conocido aunque solo sea por skype, no pienso perderme ni un capítulo de este diario y ya estoy deseando leer el siguiente!

  2. Diana

    Que bonitas aventuras viviste mi amiga… En canarias nos conocimos y ahi estuve cerquita…. Y la canción que te hice?todavia la tienes? Besossssss muy muy grandes

  3. Heloisa Carneiro

    Fico emocionada lendo sua historia. Voce sempre foi e é um exemplo de coragem e despreendimento. Com certeza se tivessemos nos cruzado em outra época da minha vida, voce teria companhia nesta volta ao mundo! Que nunca lhe faltem aventuras minha amiga querida. Saudades…

  4. Guillem

    Cristina!!! No pares de contar-nos tu vida!! Porfavor!!! Pa cuando la continuacion??!!

    Que envidia!!!!… Pero se que soy muy cobarde para hacer estas cosas 🙁

    Un abrazo muy fuerte

    Guillem

    1. Diana

      El valiente tiene miedo pero todavia decide superar su miedo. Si tienes ganas reales, lo puedes lograr… y pensamiento positivo, siempre. Venga Guillem 😉

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