Viajando con Cristina

Autostop para el Norte!

Hacia el norte! Me levante por la mañana sin saber lo que me esperaba en el día de hoy. Salimos de la vereda de Santa Helena para Medellin, después de una semana cerca de la ciudad por fin la pisamos, aunque fue solo para cruzarla, llegamos cogimos el metro aéreo y la cruzamos toda para salir de ella.
Paramos en la ultima parada del metro y empezamos a caminar por la autopista dirección al norte echando dedo a todos los carros y camiones que pasaban. Pasaron horas y nadie paro, hacia mucho calor debíamos hacer algo. Un chico que paso por ahí nos dijo que fuéramos al peaje y subiéramos al primer camión parado que viéramos. Yo no era partidaria de hacer eso, prefería poder hablar con el conductor, pero, bueno, y porque no! Podía formar parte de la aventura.autostop colombia
Llegamos al peaje y habia otro señor esperando una mula para subir. A los 10 minutos, cuando quise darme cuenta el señor ya no estaba a mi lado y ya estaba subido en la parte de atrás de un camión, y sin saber como, en un abrir y cerrar de ojos me vi subida a un camión con Juanma, Julian y el señor, sin saber a donde íbamos.
La felicidad era grande, ya teníamos transporte, la adrenalina nos desbordaba… Empezamos a hablar con el señor, su mama estaba enferma e iba al hospital a visitarla, no tenia dinero para el pasaje hasta el pueblo de su mama y por eso usaba ese método de transporte. Los 4 sentados bajo el sol pero tranquilos de tener un transporte que nos cobije a todos.
De repente el camión cogió otro sentido, empezó a girar y al estar atrás no conseguíamos leer los carteles, estaba cambiando de dirección y no sabíamos donde íbamos. Le dije a Julian que cogiera el mapa… y mientras nos metíamos por las montañas hacia arriba, en una curva pronunciada unos 20 chavales alterados y agresivos empezaron a gritar mientras intentaban subir al camión. En esos momentos te das cuenta como la vida puede cambiar en segundos, todos estaban drogados, gritando y tirando cosas, agresivos… el camión acelero con mucha fuerza y el camión dio un empujón dejando solo uno de ellos conseguir subir al camión. No sabia que iba a pasar… el miedo corría mis venas y en las de todos… en el silencio guardábamos el temor de los que nos podía pasar. Y mientras el chico se acercaba como si fuera una película de acción caminando desde la parte de mas atrás del camión hasta donde estábamos nosotros, tambaleándose en casa paso por el movimiento del camión… y de repente vio mi guitarra y dijo: Ohhhh artistas!!! Respeto!!! Van para Cartagena? Siii! Para Cartagena! Vamos todos!!!! El era hincha del equipo de fútbol del Pereira e iba a Cartagena a ver el partido. Los hinchas suelen ser peligrosos puesto que viajan en grupo, muchas veces armados y drogados y sin recursos económicos, así que algunas veces asaltan por el camino para poder llegar al destino, comer y por supuesto poder mantener sus vicios. Por suerte a pesar de enseñarnos su navaja y advertirnos de que todos iban armados, no nos hizo nada, y nos trato con el mas grande respeto.
Por el camino nos fuimos cruzando con mas hinchas del Pereira, algunos levantaban las camisetas para enseñarnos sus armas…
Kilómetros mas adelante el hincha del pereira bajo de la mula… y el viaje fue mas tranquilo y relajado de nuevo. Si no fuera por una gran lluvia que nos acompaña horas siguientes… Pero que era una lluvia después de todo lo que habíamos pasado? Ya no era nada, ni motivo para quejarse.
Creo que es el momento mas peligroso que he vivido en todo el viaje, y a pesar que no paso nada debíamos aprender algo de esa zona y andar con mucho cuidado para el día siguiente.
Esa noche dormimos en un parquing de camiones y amanecimos temprano para dirigirnos a Cartagena, esta vez en Autobús!

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